Año: 2008
Director: John Webster
Por qué: La pasaban en el cine como parte de la campaña 10:10 para reducir las emisiones de CO2. Charla con el director tras la proyección.

Documental del año que el director y su familia decidieron pasar sin utilizar productos basados en petroleo, como parte de su plan para reducir las emisiones de CO2.

Un documental bien hecho, que entrelaza con acierto múltiples niveles de la historia: explica el problema del CO2, por qué tendemos a ignorarlo, transforma este problema abstracto en algo tangible en la vida diaria, lleva a la práctica su plan para “resolverlo” y cuenta los aciertos y errores que comete por el camino, incluyendo el efecto en su familia y entorno social. Todo bien mezclado para hacerlo ameno, con seriedad y sin dramatismo.

De hecho, la película es un ejemplo de un activismo positivo válido más allá de la temática ecologista. Usa una estrategia más cercana al marketing, “vendiendo” la idea en un tono constructivo en lugar de usar la via del miedo (como hace malamente The age of stupid). Comparto con el director la idea de que a largo plazo funciona mejor, porque salir del cine indignado puede ser interesante una temporada, pero el público acaba evitando esas películas.

En una GUADEC (2006?) Quim Gil dio una charla sobre activismo y religión, sobre como el primero podía aprender del segundo como extender una idea. Uno de los puntos era “empieza por la familia” para conseguir arraigo. Primero convence a los más cercanos, porque te ayuda a mantener tu convicción. El director arrastra a su familia en su aventura anti-CO2 y esto le proporciona material muy interesante, en las discusiones con su mujer o explicando a los niños por qué esa navidad sin los regalos habituales o no más coche para ir a la compra.

En definitiva, muy recomendable.